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Carolina Conchouso

Abogada de homicidio imprudente en Madrid

Un segundo de distracción al volante. Habla con una abogada penalista especialista en homicidio imprudente en Madrid.

+15 años

solo derecho penal

ICAM nº 125503

abogada colegiada

Ramírez y Crespo

en colaboración

Hablas siempre conmigo

sin equipo que rota

Una maniobra en la obra que salió mal. Una decisión clínica que se torció. Nadie quiso que muriera nadie, y sin embargo hay una persona fallecida y tú estás investigado. El homicidio imprudente es exactamente eso: causar la muerte de otro sin quererlo, por una infracción del deber de cuidado. Y aunque el dolor de fondo es enorme, en el plano jurídico casi todo se juega en dos preguntas: si hubo imprudencia y de qué grado, y si esa imprudencia causó realmente la muerte. He acompañado a conductores, profesionales y trabajadores en ese momento en que la vida se parte en dos, cuidando tanto la defensa técnica como el trato humano. Soy Carolina Conchouso, abogada penalista en Madrid. Cuéntame qué ha pasado. El resto lo veo yo.

Abogada especialista en homicidio imprudente en Madrid

Llevo más de quince años dedicada en exclusiva al derecho penal. La defensa penal es lo único que hago, y los delitos contra la vida, entre ellos el homicidio imprudente, son parte del núcleo de mi trabajo. Colegiada en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid con el número 125503, dirijo mi despacho desde la calle Princesa 24. Mi enfoque es siempre el mismo: la defensa del investigado y el respeto a la presunción de inocencia, discutiendo el grado de imprudencia, la relación de causalidad y la prueba pericial antes de aceptar ninguna etiqueta. En un procedimiento por la muerte de una persona, el rigor y la sensibilidad tienen que ir de la mano.

Carolina Conchouso, abogada penalista en Madrid

Princesa 24 · Madrid

¿Te han parado o citado?

Cuéntame qué ha pasado. El resto lo veo yo.

El homicidio imprudente de un vistazo

CuestiónDetalle
ArtículoArtículo 142 del Código Penal; agravación del artículo 142 bis
ConductaCausar la muerte de otra persona por imprudencia, sin dolo, infringiendo un deber de cuidado
Imprudencia gravePrisión de uno a cuatro años
Imprudencia menos graveMulta de tres meses a dieciocho meses
Con vehículo a motorPrivación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de uno a seis años (grave)
Con arma de fuegoPrivación del derecho al porte o tenencia de armas de uno a seis años (grave)
Imprudencia profesionalInhabilitación especial para la profesión, oficio o cargo de tres a seis años
Elemento claveEl grado de imprudencia y la relación de causalidad con el resultado de muerte
DespachoPrincesa 24, Madrid · Teléfono directo 679 83 61 05

Qué es el delito de homicidio imprudente

El delito de homicidio imprudente consiste en causar la muerte de otra persona sin intención de hacerlo, por una infracción del deber de cuidado exigible. Lo que separa el delito de homicidio imprudente del homicidio doloso es precisamente la ausencia de dolo: aquí no hay voluntad de matar ni aceptación de ese resultado, sino un descuido que produce una muerte. El bien jurídico protegido es la vida. Para que exista delito de homicidio hacen falta tres elementos: una conducta imprudente del sujeto, un resultado de muerte y una relación de causalidad que una la primera con el segundo. El homicidio imprudente puede cometerse por acción o por omisión, cuando quien tenía el deber de actuar no lo hizo. El autor de un homicidio imprudente responde por su falta de diligencia, no por una voluntad de matar.

El artículo 142 del Código Penal

El artículo 142 regula el homicidio por imprudencia y distingue dos niveles de gravedad. Reproduzco su contenido esencial porque, en esta materia, el detalle literal marca la pena.

El apartado primero establece que el que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años. Si el homicidio imprudente se hubiera cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se impondrá asimismo la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de uno a seis años. A los efectos de este apartado, se reputará en todo caso como imprudencia grave la conducción en la que la concurrencia de alguna de las circunstancias previstas en el artículo 379, como la tasa de alcohol o el exceso de velocidad, determinara la producción del hecho. Si el homicidio se hubiera cometido utilizando un arma de fuego, se impondrá asimismo la pena de privación del derecho al porte o tenencia de armas por tiempo de uno a seis años. Y si el homicidio se hubiera cometido por imprudencia profesional, se impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo por un período de tres a seis años.

El apartado segundo dispone que el que por imprudencia menos grave causare la muerte de otro, será castigado con la pena de multa de tres meses a dieciocho meses. Si el homicidio se hubiera cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se podrá imponer también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres a dieciocho meses. Si se hubiera cometido utilizando un arma de fuego, cabrá la privación del derecho al porte o tenencia de armas por el mismo tiempo. El homicidio por imprudencia menos grave solo es perseguible mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.

Homicidio por imprudencia grave

La imprudencia grave es la vulneración manifiesta de las normas de cuidado más elementales, un desprecio de la diligencia que cualquiera habría observado. Es la modalidad más severa del homicidio por imprudencia grave, castigada con prisión de uno a cuatro años. En el ámbito de la circulación, la ley reputa en todo caso como imprudencia grave la conducción en la que concurra alguna de las circunstancias del artículo 379, es decir, conducir con tasas de alcohol o drogas por encima del límite o con exceso temerario de velocidad. Determinar si la imprudencia fue realmente grave, o si encaja mejor en la categoría menos grave, es una de las batallas centrales de la defensa.

Homicidio imprudente en accidente de tráfico: vehículo a motor o ciclomotor

La mayoría de los homicidios imprudentes que llegan a los juzgados nacen de un accidente de tráfico. Cuando el hecho se comete utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, además de la pena de prisión o multa, se impone la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. Aquí resultan decisivas la reconstrucción del accidente, la mecánica de la colisión, la posible concurrencia de culpas de la víctima o de terceros y el estado de la vía.

Homicidio imprudente con arma de fuego o profesional

Si el homicidio se comete utilizando un arma de fuego, se añade la privación del derecho al porte o tenencia de armas. Y cuando la muerte deriva del ejercicio de una profesión, como la sanitaria o la de la construcción, se habla de imprudencia profesional, que lleva aparejada la inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo. En estos casos la prueba pericial sobre la lex artis, es decir, sobre si se respetaron o no las reglas técnicas de la profesión, es determinante.

Homicidio por imprudencia menos grave

La imprudencia menos grave es una infracción del deber de cuidado de menor intensidad que la grave, pero que va más allá del simple descuido. Se entiende por imprudencia menos grave aquella que, sin alcanzar la entidad de la grave, supone una relevante desatención de las normas de cuidado. El homicidio por imprudencia menos grave se castiga solo con pena de multa de tres a dieciocho meses y, a diferencia del grave, únicamente es perseguible mediante denuncia de la persona agraviada. La frontera entre la imprudencia grave y la menos grave, y entre esta y la antigua imprudencia leve hoy despenalizada, es sutil y muy discutida en la jurisprudencia.

El deber de cuidado y la relación de causalidad

Dos elementos sostienen todo el delito. El primero es la infracción del deber de cuidado: hay que probar qué norma de diligencia se incumplió y que el sujeto podía y debía haberla respetado. El segundo es la relación de causalidad: la muerte tiene que ser consecuencia directa de esa imprudencia, no de un factor ajeno. El Tribunal Supremo ha insistido en que, si entre la conducta y el resultado se interpone una causa independiente, o si la víctima o un tercero contribuyeron de forma decisiva, el nexo causal se rompe. Cuestionar esa causalidad es, muchas veces, la vía más eficaz de defensa.

El tipo agravado: artículo 142 bis

El artículo 142 bis permite al juez o tribunal imponer motivadamente la pena superior en uno o dos grados cuando el hecho revista notoria gravedad, en atención a la singular entidad del riesgo creado y al deber normativo de cuidado infringido, y se produzca la muerte de una pluralidad de personas. Se impone la pena superior en un grado cuando fallecen dos o más personas, o una persona y otras sufren lesiones graves, y superior en dos grados cuando el número de fallecidos es muy elevado. Es la respuesta del Código Penal a los siniestros con múltiples víctimas.

Claves de la defensa

La primera línea es el grado de imprudencia. Rebajar la calificación de imprudencia grave a menos grave cambia por completo el escenario, porque se pasa de la prisión a la multa. La segunda es la relación de causalidad: si la muerte obedece a una causa distinta de la conducta imputada, o a la intervención de la víctima o de terceros, decae el delito. La tercera es el caso fortuito, que excluye la responsabilidad penal cuando el resultado era imprevisible pese a haber actuado con diligencia. La cuarta, en los supuestos profesionales, es acreditar el cumplimiento de la lex artis. Y la quinta es valorar, cuando proceda, la reparación del daño y la conformidad, que pueden reducir la pena y encauzar la responsabilidad civil.

Cómo trabajo cada caso

Empiezo por el atestado y por la prueba. En un homicidio imprudente los primeros actos de instrucción son determinantes: la inspección ocular, el informe de la autopsia, la reconstrucción del accidente o la pericial médica marcan el rumbo del procedimiento. Reviso cada documento, coordino con peritos, reconstruyo la secuencia de los hechos y decido contigo si la estrategia es discutir el grado de imprudencia, atacar la causalidad, plantear el caso fortuito o negociar una solución que atienda también a la responsabilidad civil y a la indemnización de los perjudicados. Te acompaño en cada paso, con claridad y sin promesas de resultado.

El proceso penal por homicidio imprudente

El procedimiento suele iniciarse con las diligencias policiales tras el fallecimiento y avanza por una instrucción en la que se practican la autopsia, las periciales y las declaraciones. La calificación provisional fija el grado de imprudencia que se atribuye, y en torno a él gira la fase intermedia. Si el asunto llega a juicio, se celebra ante el Juzgado de lo Penal o, según la pena, ante la Audiencia Provincial. Como la defensa empieza mucho antes del juicio, intervenir desde la primera declaración permite orientar la prueba y evitar reconocimientos precipitados.

Preguntas frecuentes

El homicidio por imprudencia grave se castiga con prisión de uno a cuatro años. El homicidio por imprudencia menos grave no conlleva prisión, sino pena de multa de tres a dieciocho meses. Además, según el caso, puede imponerse la privación del derecho a conducir o del derecho al porte o tenencia de armas.

La imprudencia grave supone una vulneración manifiesta de las normas de cuidado más básicas. La imprudencia menos grave es una infracción relevante pero de menor intensidad. La diferencia es decisiva, porque la grave lleva prisión y la menos grave solo multa, y esta última únicamente se persigue mediante denuncia de la persona agraviada.

La ley reputa en todo caso como imprudencia grave la conducción en la que concurra alguna de las circunstancias del artículo 379, como conducir con una tasa de alcohol o de drogas por encima del límite, cuando esa circunstancia determina la producción del hecho. Por eso los accidentes de tráfico con alcohol suelen calificarse como imprudencia grave.

Puede ocurrir. Si no se acredita la imprudencia, si se rompe la relación de causalidad o si concurre caso fortuito, no hay delito. El caso fortuito excluye la responsabilidad penal cuando el resultado de muerte era imprevisible pese a haber actuado con la diligencia debida.

Sí, la condena por homicidio imprudente genera antecedentes penales, que se cancelan transcurridos los plazos legales. En la imprudencia grave, además, cabe valorar la suspensión de la pena de prisión cuando concurren los requisitos previstos en el Código Penal.

Hablemos de tu caso

Si te investigan por un homicidio imprudente, tras un accidente de tráfico, un siniestro laboral o un caso profesional, cada día cuenta. Puedes escribirme o llamar directamente al 679 83 61 05 y lo revisamos juntos. Trabajo desde Princesa 24, en Madrid, con la defensa penal como única especialidad. Si buscas abogado homicidio imprudente Madrid, lo importante es que quien te defienda haga solo derecho penal y sepa leer una pericial. Puedes conocer mi trabajo como abogada penalista en Madrid, ver el resto de delitos contra las personas que llevo, o revisar la figura vecina del homicidio. Cuéntame qué ha pasado. El resto lo veo yo.